Casos de uso

Retratos profesionales sin sesión de fotos

El perfil de LinkedIn recortado de una boda tiene arreglo por sesenta céntimos. El del equipo de catorce personas es otro problema, y no es de calidad: es que ninguna foto se parece a las demás.

10 de septiembre de 2026 · 6 min de lectura

La foto de perfil que tiene casi todo el mundo es un recorte. Se ve el hombro de alguien, un trozo de guirnalda o media matrícula, y la cara está pequeña y de lado porque el original no era un retrato. Funciona, en el sentido de que hay una cara, y a la vez es lo primero que se ve de ti en una web donde la gente decide en dos segundos si te escribe.

Un buen retrato de perfil necesita cuatro cosas, y ninguna de ellas es un estudio: la cara grande (de medio pecho hacia arriba), un fondo que no compita, la mirada en el objetivo y ropa que se corresponda con el trabajo que dices que haces. Nada de eso exige una sesión. Exige decidirlo.

El caso de una persona

El pack de perfil profesional son seis tomas pensadas para esto: frente sobre fondo neutro, tres cuartos con luz de ventana, sentada al escritorio, de pie con los brazos cruzados, fondo oscuro con luz lateral y exterior urbano a la hora dorada. Lo sensato es generar las seis, que son seis créditos, sesenta céntimos, y elegir después. Y elegir con un criterio concreto: quédate con la que te reconocerían tus compañeros, no con la que más te gusta. No suelen ser la misma, y la primera es la que sirve para un perfil.

Un consejo que ahorra vergüenzas: si tu trabajo no es de traje, no te pongas traje. Una foto que no se corresponde con la persona que aparece luego en la videollamada hace más daño que el recorte de la boda, porque la primera impresión ya se gastó y la segunda la desmiente.

El caso de un equipo

Aquí el problema no es la calidad de cada foto, es la incoherencia. Una página de equipo con catorce personas suele tener una foto de estudio de 2019, tres selfies, dos recortes de boda, una en la que asoma media cara de otro y dos que faltan. El ojo lee esa rejilla como descuidada antes de leer un solo nombre, y esa impresión se transfiere entera al producto que hay debajo.

Lo que arregla eso no es una sesión, es una decisión: la misma plantilla para las catorce. El mismo encuadre, la misma luz, el mismo fondo. Con un fotógrafo eso significa cuadrar catorce agendas el mismo día, y siempre falta alguien; quien falta se queda con su selfie hasta el año que viene, y la rejilla vuelve a estar rota.

El flujo aquí es simple: cada persona sube sus cinco a diez fotos, se aplica la misma plantilla a todos los avatares y se descargan. Catorce personas a seis tomas son ochenta y cuatro créditos, ocho euros y cuarenta. La parte que ninguna sesión resuelve es la de marzo: quien entre entonces se incorpora a la misma rejilla, con la misma luz y el mismo fondo, en diez minutos.

Lo que no hay que intentar

  • La foto de grupo

    Poner a varias personas en la misma escena baja el parecido de todas. Con varias caras a la vez, el motor recibe una única referencia por cabeza para no fundirlas entre sí, y con una sola referencia la identidad se resiente. Catorce retratos individuales coherentes funcionan mejor que una foto de equipo en la que nadie se reconoce.

  • Rejuvenecer diez años

    Es la tentación evidente y se paga en la primera reunión presencial. Mejorar la luz, el encuadre y el fondo es fotografía; cambiar la edad es otra cosa y se nota.

  • Documentos oficiales

    Pasaporte, carnet, visados, acreditaciones colegiales. No es una limitación del producto: ninguno de esos trámites acepta una imagen generada, y presentarla tiene consecuencias.

  • Un pack que no es el suyo

    El pack de gala existe para lo que existe. Una foto de vestido largo en una escalera, puesta en una página corporativa, se lee como un error de alguien, y ese alguien eres tú.

Decirlo

Que la imagen está generada con inteligencia artificial se declara: aparece en el pie de todas estas páginas y en los términos, porque el reglamento europeo lo pide. En un perfil profesional hay además un motivo práctico. Quien te conoce va a notar que la foto es demasiado buena, y no pasa absolutamente nada mientras la persona de la foto sigas siendo tú. La línea está exactamente ahí: mejorar la foto, no cambiar de persona.